Acabo de llegar de Moreno. En algún momento de la tarde Cesar me mandó un sms que no entendí pero supuse que algo jodido había pasado. Como a las siete y media me liberé, subí al auto, prendí la radio y me enteré de todo. Varias veces hablaban de la estación Avellaneda y el estomago se me puso duro como una piedra. Ahora llego a casa y lo primero que hago es antrar al blog y tratar de escribir y no me sale nada. Es cierto, tengo poca información pero con la que tengo debería alcanzarme; pero no puedo escribir, necesito hacer algo. Entro a Clarín y leo que Cristina y Anibal dijeron lo que tenian que decir. Me tranquilizo un poco. Miro el blogroll y entro a lo de Flor y veo la cara del compañero asesinado. Me quedo ahí clavado en esa mirada, la mirada de un pibe, de un luchador, de un estudiante que fue a darle una mano a unos obreros que luchaban en desventaja. Hace más de 10 años, cuando recién había entrado a trabajar a Telefónica y estaba en negro y tercerizado me tocó luchar en desventaja y me acuerdo que los estudiantes (entre ellos los del PO y los de la FUBA) nos hicieron el aguante. Esa mirada ahora es la mirada de un muerto. Relojéo el resto de la lista; se que voy a entrar a leer a Mendieta, a Fede Vazquez pero decido entrar primero a lo de Abel que escribió lo siguiente: "Mariano Ferreyra era militante del PO, y, me dicen, de la FUBA. Tenía 23 años y participó en un reclamo sindical de trabajadores “tercerizados”, enfrentados a la conducción del gremio. Hoy lo mataron en un tiroteo, donde hubo otros heridos, todos, aparentemente, entre los que reclamaban. Hasta ahí los hechos que conozco. Hay culpables, los que tiraron y los que los enviaron a tirar. Supongo que la presión política ayudará a que se los encuentre y se los castigue. Debemos tolerar entonces que, desde todos los lados, se trate de usar esta muerte.
En este blog, me interesa subir una reflexión apurada sobre la violencia “gremial”: El sindicalismo argentino debe dejar de admitir el uso, por algunos, de barras bravas rentadas. Y los que defendemos al movimiento obrero como una herramienta necesaria, y una realidad noble en sí misma, debemos exigírselo.
El sindicalismo no es una actividad para carmelitas descalzas, ni en la “burocracia” que está ni en los que quieren ocupar sus lugares. Pero es necesario – para el bien del gremialismo y de la Argentina – que la violencia armada deje de ser algo a lo que se recurre."
Por ahora me quedo con las palabras de Abel. Yo no puedo escribir nada más.-

Estaba esperando este post, Benito. Te mando un abrazo grande.
ResponderEliminarLo que pasó es terrible, y me llena de bronca e impotencia. Como peronista que soy no me entra en la cabeza que algunos que se dicen representantes de los trabajadores, actuen como representantes de las patronales (o sean directamente ellos mismos la patronal), y cometan estas barrabasadas, estas atrocidades, para seguir estando eternamente al frente de un gremio pero no para defender al laburante sino para cagarlo y para superexplotarlo.
ResponderEliminarEspero que la sociedad argentina sepa discernir claramente entre los dirigentes sindicales que sí cumplen su rol y aquellos que son en realidad delincuentes. Espero que mayoritariamente la sociedad no le haga el juego a los HDP que quieren usar esto para demonizar al conjunto del sindicalismo y, por lo tanto, al movimiento obrero organizado.
Saludos,
JP
libertad para luchar!!!!!
ResponderEliminarSoledad.B.