miércoles, 17 de marzo de 2021

¿Qué es vivir? Humpty o Durkheim



"Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Para Humpty Dumpty, el poder no solo nomina sino que imprime significado y sentido a los significantes. Así, para el poder, por ejemplo, matrimonio son dos personas, preferentemente heterosexuales, unidas, preferentemente de por vida, que conviven, colechan y copulan y que, preferentemente, engendran. 

La sociología abolió la regla de Humpty Dumpty. Emilio Durkheim impuso o tradujo (o un poco y un poco) que, fuera de cualquier valoración moral o filosófica, lo que hace la minoría de las personas se denomina marginal o patológico (porque se trata de la conducta menos repetida) mientras que se designa como lo normal a lo que hace la mayoría y será, por lo tanto, lo que asigna significado y sentido. Para la sociología el significado y sentido de la palabra matrimonio sería contingente y, por lo tanto, solo definible en tanto estado porque no es sino que está siendo, de un cierto modo; hasta que empiece a ser de otro.

Lo mismo vale para el placer, el amor, la alimentación, la comunidad o el buen vivir.


martes, 16 de marzo de 2021

¿Qué es el peronismo? Motor psico



Motor) El peronismo es un motor a explosión, no uno eléctrico. No impulsa, ni sumba. Empuja y ruje. Corcovea, golpetea, se recalienta, a veces humea. Y a veces, cuándo se rompe, se lo remueve para que se rellene y rectifique; luego de eso, concluida la reparación, arranca y despliega sus caballos de fuerza como si nada. Muches novates, al observar el motor funcionando, suelen atribuir sus vibraciones y barullos a un inminente colapso; que a veces ocurre, aunque solo esporádicamente. Como en 1985 o 2013.

Psico) El peronismo es indestructible porque se produce como sentido común. No es un injerto, no se trasplanta: germina. Cada peronista, incluso sin pretenderlo, y hasta sin darse cuenta, esparse incesantemente semillas, de las cuales, eventualmente, algunas de ellas brotarán alumbrando un nuevo especimen hipersensible a la independencia económica, la soberanía política y la justicia social y que, en algún momento, si es que no nació enrolade, se enrolará en alguna de las innumerables tribus que lo componen. Porque el peronismo es un pueblo integrado por tribus que comparten un mismo linaje pero que proliferan siguiendo múltiples y diversas orientaciones, configurando, por proximidad, recortes tribales más o menos homogéneos en algún aspecto doctrinario relevante, y traducible en, al menos, un derecho cuya defensa, incluso teórica o discursiva, afianzará su identificación y extenderá su agregación aunque agudizando también discrepancias y antagonismos entre ellas. Tan distantes pueden resultar esas tribus, tan aparentemente ajenas y extrañas, que, para entablar relaciones permanentes, aceitadas y electoralmente fructíferas, entrenarán recurso humano altamente calificado con dedicación exclusiva y, al cabo de un riguroso proceso, selecciónará a les más aptes para ocuparse del manejo del Partido, del Estado y, eventualmente, del Gobierno. El resto de cada tribu, el grueso de sus integrantes, confiarán en sus caciquxs y se dedicarán a cultivar huertas, pasear en moto, jugar al paddle, hacer pan con masa madre, ver series en netflix y a un montón de otras actividades conocidas como vivir.-