miércoles, 7 de junio de 2023

Churchill y Alfonsín

La política en el siglo xx fue prolífica en grandes personalidades. De todas ellas sin dudas  Winston Churchill fue la más influyente. Diseñó el mundo de posguerra, que fue no solo una etapa del mundo razonablemente pacífica sino también, para trabajadores y oprimidos, sin dudas, la más próspera y feliz de la historia del capitalismo.



Desde el fin la primera guerra y especialmente a partir de la crisis del '30 el bloque soviético fue idealizado por los oprimidos en el occidente industrial que lo juzgaban sin fisuras ni contradicciones; y aspiraban a integrarlo. A partir de la segunda posguerra las élites occidentales tuvieron que desplegar una amplia contención en dos grandes frentes, cada uno con sus estandartes: el cultural, dónde sobresalieron el cine y el rock, y el económico, con la sindicalización y la suba del salario real enhebrando la trama de una cohesión social inédita.

Nunca antes y nunca después los obreros del occidente capitalista vivieron tan bien. El mundo dividido por un hemisferio capitalista y otro mezcla de no capitalismo y comunismo, fue el mejor mundo que el conjunto de los oprimidos hayan conocido alguna vez. Del genio y el bolígrafo de Churchill brotó el diseño del mundo consensuado entre Yalta y Postdam que alumbró la etapa más humana de la historia de la humanidad.

Churchill fue un hombre incomprendido y poco valorado por su pueblo que si bien le asignó máximas responsabilidades en las instancias decisivas del siglo xx, el resto del tiempo lo condenó al ostracismo. Hay algo de Winston Churchill en Raúl Alfonsín además de su tozudez y su genialidad. 


Ambos vislumbraron, cada uno en su patria y en su época, las encrucijadas geopolíticas que enfrentarían sus proyectos nacionales mucho antes que nadie y, aunque ya muertos fueron reivindicados, en su tiempo, fueron incomprendidos y sus legados, hasta hoy, permanecen indescifrados.-


martes, 6 de junio de 2023

Star Wars y Davos



En star wars se ven básicamente dos cosas: poca "gente", es decir diversas formas de vida inteligente, y mucha mucha tecnología. Cada ecosistema inteligente, incluido el de los humanos, integra los nudos de un entramado intergaláctico en el cual lo distintivo es que cada etnia que lo compone refleja el máximo grado de evolución y progreso posible en sus diferentes planetas. Cómo si en su máximo de evolución y desarrollo cada linaje alcanzara, a su vez, su mínimo demográfico.

A partir del salto cualitativo que acaba de dar la inteligencia artificial reflejado en el ChatGPT de Open AI y la combinación de creciente envejecimiento poblacional con una desaceleración de la tasa de natalidad, probablemente la humanidad en el planeta tierra esté comenzando a transitar un punto de inflexión en su evolución y progreso como especie inteligente.

Sin embargo, el proceso es incipiente y por mucho tiempo se prevé que masas de seres humanos, crecientemente empobrecidos pero fascinados por producir, consumir y reproducirse, continúen proveyendo el carbón de la caldera que impulsa aquel salto y cuyo gobierno real y beneficiarios directos son una angosta elite global q una vez al año se reúne en Davos para brindar por el éxito de su proceso de selección natural a escala planetaria.-


viernes, 10 de febrero de 2023

Qué el árbol no nos tape




Ciudad Telgopor

Cuando nuestros antepasados ​​comenzaron a alejarse del ecuador, se enfrentaron a muchos peligros y contratiempos. El clima fue el principal. Para afrontarlo, tuvieron que perfeccionar la acción organizada y la infraestructura urbana. Las manifestaciones climáticas extremas incubaron el nacimiento del Estado. El Estado, después de todo, es un instrumento que gestiona el bien común en una red de interdependencias. Y el principal promotor de esas interdependencias, al principio, fue el clima. La ciudad-estado prehistórica es un escudo que protege, especialmente del clima. Luego aparecerán otras amenazas que harán que esa ciudad-estado, como crisálida del moderno Estado-nación, se perfeccione organizativa y tecnológicamente pero, al principio, la principal amenaza era la climática.


Clima o microclima

En la puerta del Plato Volador, la ferretería del barrio cuya arquitectura presume parecerse a una nave extraterrestre, dos vecinos/clientes, mientras esperan ser atendidos, hablan del microclima de Pehuén, que lo hace caluroso pero tolerable. en las tardes de verano, frescas hacia el final de la noche y, muchas veces, francamente frías por las noches y que atribuyeron a las hazañas forestales de Avelino González Martínez quien, al igual que Gesell y Bunge, plantó lotes costeros con pinos y eucaliptos para fijar las dunas y poder urbanizar. Lo compararon con Monte Hermoso, al que calificaron de "páramo" por su escasa vegetación. 

No lo dije en voz alta, pero continué la conversación conmigo mismo. Pensé: las ciudades son microclimas creados artificialmente, es decir, deliberadamente. Ir a un balneario significa salir de la ciudad y vivir una experiencia insólita, extrema pero elegida y controlada. Una relación directa con el sol, la brisa, el viento y los cambios bruscos de temperatura. Desde esa perspectiva, un balneario forestal parece un contrasentido. Lo que mis vecinos ven como una virtud, a mí se me presenta como un defecto y el bosque, por tanto, como una anomalía. Los balnearios uruguayos más bellos están desnudos y se organizan directamente sobre las dunas con casas que generan el mismo efecto que un árbol o un tamarisco que contiene el gran desplazamiento de la arena arrastrada por los siempre fuertes pero cambiantes vientos. Dos estrategias con el mismo objetivo: contener la duna para hacerla urbanizable. Pero con un efecto diferente: la experiencia turística se verá más o menos perjudicada. Más o menos alejado de la experiencia urbana habitual. Recordé que cuando elegí el lote 22 de la manzana 22b la cercanía a la playa computó como ventaja y la falta de árboles como una desventaja. Más de diez años después, cambié de opinión y juzgo favorable la aridez de mi lote. La casa está abrazada por el sol y la brisa 24x7. En verano, al amparo de la galería y con el aire refrescado por la fina y constante brisa marina, el sol de la hora pico no molesta. En invierno, esta desnudez evita que las casas se vuelvan frías y húmedas, como ocurre en el centro histórico, cubierto por el bosque.-



miércoles, 8 de febrero de 2023

Bailemos



No pedimos este sala, ni esta música;

nos invitaron a todos. Por lo tanto, ya que la oscuridad nos abraza

giremos nuestros rostros a la luz. Soportemos los avatares,

y agradezcamos la abundancia. Nos han obsequiado sufrimientos,

para dejarnos sorprender por la alegría. Nos obsequiaron la vida,

para negar la muerte. No pedimos esta sala ni esta música.

Pero como estamos aquí, bailemos.


Stephen King

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sábado, 4 de febrero de 2023

Pasado Perfecto



"El pasado no quiere ser cambiado. Hay veces que uno siente que se resiste: lo sientes. Cuándo estás a punto de cambiar algo y eso se mete con el pasado, el pasado se meterá con vos". 

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domingo, 8 de enero de 2023

Sarmiento y Jauretche ¿Qué tan distintos?

(Sigo obsesionado con Sarmiento).


¿Cual Barbarie?

El debate alrededor del dispositivo conceptual Civilización/Barbarie remite no a un significado sino a varios según lo apliquemos al análisis del pensamiento y de la situación política regional en diferentes momentos de la consolidación de los estados nacionales.

Sin embargo, todos los grandes pensadores del continente, más allá de las épocas y las tendencias, se encuentran en la misma esquina del Iluminismo: la del Progreso.

Las diferencias, a veces abismales, se darán en torno a las proporciones que, para cada uno de ellos, tendrá ese Progreso de componente autóctono (o natural, o local o, mas cerca en el tiempo, nacional) y cuanto de importado y, a la vez, de que modo habrán de combinarse las partes.

De algún modo esas diferencias tendrán también, según analicemos las cosas, mas de forma que de fondo. Por ejemplo, si el análisis se organiza desplazando el dispositivo sobre una línea de tiempo podríamos establecer la siguiente periodización (advertimos que los hitos serán flexibles en la medida que la periodización intenta atrapar procesos en su escala regional):

1) desde las declaraciones formales de independencia (1810-1830) hasta la organización de los estados nacionales (1860-1890), con la finalización de las guerras civiles.

2) desde ese momento de consolidación institucional con base en el crecimiento de las exportaciones primarias hasta el agotamiento del patrón agro-exportador, alrededor de 1930.

3) desde el inicio de “la salida populista/sustitutiva”, es decir durante las décadas del ’40 y ‘50 (según el país), hasta su crisis y paulatino reemplazo por regímenes que entre fines de los ‘50 y principio de los ’70 iniciaron los procesos de trasnacionalización de las incipientes economías industriales del continente.


Colonia

Durante el primer periodo se identifica con la Barbarie a los responsables del atavismo colonial que frena la maduración del Estado Nación capitalista. Aquí la Civilización es la maquinaria capitalista cuyo lubricante es siempre de índole cultural. El problema de Sarmiento con las culturas autóctonas se explica porque jamás serán agentes del desarrollo capitalista. Y el desprecio que Sarmiento manifiesta por toda idiosincrasia alejada de la ética capitalista lo obliga a elegir un símbolo: el Bárbaro. Mezcla de indio, gaucho y caudillo el Bárbaro sarmientino se define por extensión mientras el capitalismo requiere intensidad; regula la cadencia mientras el capitalismo urge. Promueve lo diverso, lo accidental mientras el capitalismo pregona lo regular y lo homogéneo. No hay propiedad sin fronteras; ni producción sin oficios; ni proletarios sin escuela y sin familia.


Pos Colonia

En el segundo periodo la consolidación de los estados nacionales capitalistas (librecambistas, por ese entonces), en Latinoamérica, es un hecho irreversible. El problema colonial ya no aparece ligado a la soberanía territorial (salvo en pocos países, como en Cuba) sino al modo en que estos estados incipientes habrán de relacionarse con aquellos en los que las relaciones capitalistas han madurado mucho mas (pe EE.UU). Sarmiento en 1845, aspira al progreso eludiendo la nostalgia que abona el atraso, por eso reclama Universidades americanas que contribuyan a que el mundo se injerte en nuestras sociedades respetando el tronco nacional. 


¿Primarizar o Fabricar?

Para el tercer periodo la inviabilidad social del patrón agroexportador combinada con el salto inmigratorio y la crisis del ´30 crearon las condiciones para el surgimiento de los nacionalismos populares con base sustitutiva. La sustitución de importaciones constituye la dimensión económica inherente a cualquier programa de integración social porque conduce a la plena utilización de las fuerzas productivas. Estamos en la etapa en la que el pensamiento nacional administra el estado y gobierna “abriendo los brazos a todos para adelantar con todos”. Las palabras clave de este periodo son justicia social, igualdad de oportunidades, producción industrial, tecnificación, educación, salud, derechos sociales, jurídicos y políticos, Estado laico políticamente soberano y económicamente independiente.

Pero el capitalismo de posguerra en las metrópolis culmino su etapa de reconstrucción y necesita volver a colocar excedentes manufactureros en los mercados internacionales con extendida capacidad de consumo mucho más que cualquier abstracta disposición a contribuir al salto tecnológico de posibles competidores.

Aquí, para los intereses nacionales, la Barbarie es la transnacionalización de la economía como ariete de una nueva fase de semi colonialismo político y subordinación económica, sencillamente porque implica una clara regresión en la integración y cohesión social tan dificultosamente conseguidas. Los países que entre el 30 y el fin de la guerra sentaron las bases para la autonomía nacional en la región tienen dos opciones: resolver los cuellos de botella del modelo sustitutivo apelando a sinergias regionales y a variados emprendimientos asociativos con diferentes países y regiones del mundo, o incorporar masivamente capital transnacional en el aparato productivo dejando en manos de esos capitales el rol que habrán de cumplir en la división internacional del trabajo y por lo tanto la mayor o menor capacidad que tendrá cada uno de ellos para sostener los niveles de bienestar e integración social alcanzados. Civilización o Barbarie.



No tan distintos

Sin embargo la disyuntiva aquí expuesta en términos económicos, en el debate nacional adquiere la forma de una disputa entre categorías culturales. La Intelligentzia que desnuda Jauretche no aspira a ser como Alemania o Estados Unidos sino a subordinarse a ellos. No aspira a jugar en la misma liga del desarrollo económico y el progreso social, apenas se contenta con ser una filial de la segunda división.

El Progreso capitalista a mediados del siglo XIX constituye una promesa: salud, higiene, longevidad, bienestar, felicidad. Es decir, el progreso material que propone el capitalismo, para Sarmiento, no es un fin sino un medio para cumplir esas promesas.

En el Facundo, las sociedades latinoamericanas se aproximan a la barbarie no cuando se alejan de la educación sino cuando se alejan de la educación estructurada en los valores civilizatorios europeizantes que son los del espíritu del capitalismo.

Así Sarmiento en 1845 contribuye a clausurar el verdadero debate: que tipo de educación queremos para nuestros pueblos a fin de lograr una civilización específicamente latinoamericana o, incluso, en cada caso particular, específicamente nacional.

Jauretche por su parte, sin posibilidad de advertir nada ya que ha pasado bastante más de un siglo y los trazos gruesos y muchos de los finos del Estado Nación argentino ya están configurados, enfrenta al Facundo no con su herencia sino con sus herederos: los que por un lado añoran la pampa mitad para enriquecerse fácilmente, mitad para poder estar sin hacer nada y los que recelan el proyecto nacional basado en la justicia social porque resisten perder posiciones de privilegio. Jauretche, un poco por jodón, les dice: acá tienen, peléense entre ustedes. 

Creo que Sarmiento -secretamente y capaz de mala gana- hubiera estado de acuerdo con él.

Sarmiento, en un rompecabezas de país, comprende el peligro de que emerja un debate sobre el contenido local que habrá de conformar la cultura nacional a medida que los Estados Nación latinoamericanos consoliden procesos de sedimentación institucional, sencillamente porque teme que estos procesos puedan abortarse. Y por eso construye un dispositivo conceptual basado en una hipérbole, en un exabrupto, no solo porque su personalidad es propiamente la de un exagerado, sino porque el debate (o su posibilidad) no se libra en la academia sino en los campos de batalla teñidos no solo de sangre sino de urgencia. Sarmiento no escribe para la posteridad y por eso, aunque pueda parecerlo (y aunque le pese a Jauretche), no esta escribiendo ni ensayo ni novela; Sarmiento escribe el Facundo un miércoles y lo pretende un programa de gobierno para el jueves. Y se sabe: un programa de gobierno, incluso una proclama, se toma o se deja, se lo acompaña o se lo combate. Civilización o Barbarie.



Pero Sarmiento jamás fue apenas el vocero de una élite y mucho menos de una élite parasitaria. Al fin y al cabo, nada mas sarmientino que el obrero peronista que vive en una casita suburbana de tejas españolas, consume, manda a sus hijos a la escuela pública y los premia con milanesas y un rico postre, si es que trajeron el boletín con buenas notas.-