Leemos en el Granma: "(...) No hace falta más para sacar las conclusiones pertinentes. Ninguna de las dos partes cederá; una, por el orgullo de los poderosos, y otra, por la resistencia al yugo y la capacidad para combatir, como ha ocurrido tantas veces en la historia del hombre.
El pueblo de Irán, una nación de milenarias tradiciones culturales, se defenderá sin duda alguna de los agresores. Es incomprensible que Obama crea seriamente que se plegará a sus exigencias.
El Presidente de ese país y sus líderes religiosos, inspirados en la Revolución Islámica de Ruhollah Jomeini, creador de los Guardianes de la Revolución, las Fuerzas Armadas modernas y el nuevo estado de Irán, resistirán.
A los pueblos pobres del mundo, que no tenemos la menor culpa del colosal enredo creado por el imperialismo, ubicados en este hemisferio al Sur de Estados Unidos, los demás situados al Oeste, Centro y Sur de África, y los otros que puedan quedar indemnes de la guerra nuclear en el resto del planeta, no nos queda otra alternativa que enfrentar las consecuencias de la catastrófica guerra nuclear que en brevísimo tiempo estallará.
Desdichadamente no tengo nada que rectificar y me responsabilizo plenamente con lo escrito en las últimas Reflexiones. "
Y luego en Rebelión (tomado de The Guardian): "(...) Mientras los sindicatos recurren en Europa a la movilización sindical contra los recortes de salarios, de pensiones y empleos, los trabajadores mal pagados de China han ido a la huelga contra la explotación rampante, consiguiendo aumentos salariales de dos dígitos. Se trata de un proceso que llega al corazón del modelo económico de China, así como al papel del trabajo barato en la economía global. (...) Las huelgas, organizadas por teléfono y en foros de la red fuera de las estructuras oficiales, ya han conseguido alzas salariales de más del 30% (...) Pero también se debe a que la presión para que aumenten los salarios se corresponde con los cambios en la política gubernamental. (...) la respuesta de las autoridades a la última ola de paros ha rayado casi en el respaldo. El presidente del socio estatal de Honda y Toyota, por ejemplo, insistía en que las exigencias de los trabajadores eran "razonables". El diario Global Times, del Partido Comunista Chino, señalaba que las huelgas mostraban la necesidad "protección sindical organizada", quejándose de que los "trabajadores corrientes" habían recibido "la mínima porción de prosperidad económica" de la apertura de China al mercado mundial. (...) La razón está bien clara. Los dirigentes chinos se han determinado a incrementar el consumo interno ante la crisis continuada de las economías occidentales, transferir recursos del trabajo barato a una mayor producción de alta tecnología y trasladar producción al interior más pobre. También están sometidos a una intensa presión para responder a la repulsa que causa la enorme desigualdad que ha desfigurado China en los años de su explosivo salto económico. De ahí la introducción de una legislación de protección laboral más sólida hace un par de años y los fuertes aumentos del salario mínimo, antes incluso de las últimas huelgas. (...) El intento bajo la dirección de Hu Jintao de reducir la desigualdad, retornar a una educación y sanidad gratuitas y mejorar las condiciones de los trabajadores inmigrantes y de la producción "verde" es considerado por algunos, como el especialista universitario Lin Chun, como "señales de reanudación de un socialismo de reformas". (...) Al mismo tiempo, a los entusiastas de más privatizaciones y capitalismo se les escucha cada vez más rezongar que “el Estado avanza, el sector privado retrocede”, mientras la ola de huelgas ha envalentonado a antiguos funcionarios estatales de alto rango y a “viejos revolucionarios” a la hora de pedir públicamente la "restauración de la clase obrera como clase protagonista” y el "restablecimiento de la propiedad pública como parte principal de la economía”. (...)"
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Concretamente: la economía china no tolera una recesión global prolongada. Esto es así porque el crecimiento chino (es decir, el proceso de acumulación que enmarca la restauración capitalista) no se orientó al desarrollo del mercado interno sino a la exportación por la vía de la competitividad salarial. Hasta ahora. Ya en 2003 y 2004 se había producido una primera oleada de huelgas con resultados dispares en la cual tanto el PCCh como la FSTCh -controlada por aquel- jugaron un papel vacilante que alterno la solidaridad retorica y la contención practica.
Sin embargo, esta nueva oleada como bien explican los principales medios del mundo, encuentra al Estado chino en una posición muy distinta. Tal vez la nota de Fidél que encabeza esta post permita comprender los motivos de este cambio. Si los países miembros de la Otan no consiguen retornar al crecimiento o al menos frenar un poco la velocidad del derrumbe de sus economías, la ractivación, una vez mas, pasara por sacudir el complejo industrial-militar lo que, en un primer momento (y sin considerar cuales pueden llegar a ser las consecuencias de una guerra nuclear de alcance global), profundizaría la caída de la producción y el consumo empeorando los efectos sociales de la crisis.
El giro del Estado chino, presionado para que revalúe el Yuan a fin de que se reequilibre el comercio global (eufemismo que quiere decir que china "importe" una parte de la crisis de Occidente), se orienta a transformar a sus masas campesinas y obreras en consumidores de al menos una parte de lo que ellos mismos producen. La reacción podría no dar los resultados esperados si ese proceso no alcanza de mínima la velocidad que lleva la caída de las economías occidentales (pensemos que un obrero chino medianamente calificado gana no mas de 150 dolares al mes), sin embargo, en el paisaje aterrador de los aprestos bélicos que denuncia Fidél, solo contrasta China intentando otro camino que el sacrificio global en la pira de la renta financiera. Si eso mejorará o no las cosas no hay modo de saberlo, pero
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