viernes, 9 de julio de 2010

Chorrean sangre



Ayer fue un día histórico; perpetua en cárcel común para Menendez y Albornoz, y Rousselot que se cago muriendo. La conexión entre ambos personajes, aunque para muchos resulta obvia tal vez merezca algún recordatorio. 
Hace poco mas de 30 años se desato sobre el campo popular argentino un genocidio que tuvo 3 responsables: los militares, los patrones y los políticos. Si sobre la responsabilidad  patronal y militar se ha escrito y se ha dicho bastante (y aun queda mucho por decir y por saber), sobre la "pata" política, quizás porque muchos de ellos siguen protagonizando la política argentina, se ha dicho poco y en voz baja.

Asi como Menendez es un emblema de la pata militar y operativa del genocidio, Rousselot fue un nítido representante de su ala política. Rousselot no merece quedar en el recuerdo por corrupto: debería ser recordado por sus vínculos con las AAA, con la Marina y especialmente con el efímero proyecto masserista.
Rousselot (y sus herederos como el senador Roman, su ex contador y actual presidente de la cámara de diputados de la PBA, Horacio Gonzalez, los impresentables Juanchi Zabaleta y Marina "compare" Casesse y tantos otros) se gano injustamente un lugar en la galería de los bizzarros, de los estrafalarios, de los monos con navaja, cuando en realidad merece que se lo recuerde como parte del personal político sin el cual la Triple A y la milicada jamas hubieran podido consumar el exterminio. Aquí pueden leer algunas apostillas de esa historia que merece conocerse y contarse.

Pasaron mas de 30 años y, mientras algunos socios de la patota genocida se postulan de estadistas, acá estamos, viendo como ellos entierran a sus muertos mientras nosotros seguimos buscando a los nuestros.-

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