martes, 11 de mayo de 2010

¿Existe el kirchnerismo? Síntesis y contradicciones



riiiiiiiiiiiiiiiiiing!!!!

-¿Siiii?
(Es una amiga, estuvo leyendo el blog y llama para darme su opinión).

-Está bueno, me gusta, tiene ritmo (?) aunqueee... (lo dice cuidadosamente, no quiere herirme), es un poco contradictorio.
(Mi amiga no milita, pero sabe que a los militantes nos jode que nos tilden de contradictorios. Por eso eligió, cuidadosamente, ese adjetivo).

-¿Por qué lo decís?
-Y... esss... medio K ("todo bien", aclara rápidamente como si fuera a ofenderme y cortarle), y... al mismo tiempo critica a Milagros Salas por cortarse sola, o a Moreno (icono K si los hay) por el zafarrancho en Massuh... tilda a Othacehe de mafioso y reivindica a Balestrini como si fuera un monje franciscano... no sé... explicame tu posición porque no la entiendo...

-¿Mi posición sobre Balestrini?
-No tarado, sobre el gobierno, porque a mi también me dan cagaso De Narvaez, Cobos, Duhalde... pero de ahí a apoyar al gobierno...
-Hagamos una cosa, te respondo en el blog.
-Esta bien, dale, pero lo que planteaste el otro día (se refiere al post 2011: con las patas en el barro)..., eso de la transferencia de derechos... pará un poco! que? ahora les tengo que agradecer porque me devuelven un poco de lo mucho que nos quitaron?...

-Ok, escribo algo, lo lees y después hablamos.
-Dale, ¿y tus cosas?
(...)

***

El kirchnerismo es un fenómeno político contradictorio. Ésta que acaban de leer fue la primera frase que escribí apenas me dispuse a redactar este post. Sin embargo al toque me di cuenta que la idea que esa frase intentaba transmitir estaba mal formulada porque presuponía un acuerdo previo: que existe el kirchnerismo.

Pues, definamos primero kirchnerismo, a ver si efectivamente existe: "El kirchnerismo es la síntesis recontraprecaria que finalmente logra un vasto, múltiple y heterogéneo movimiento de resistencia y contestación que fue gestándose a lo largo de la década del 90 contra las políticas neoliberales".

Ese movimiento en verdad no era tal justamente porque carecía de la capacidad de hacer síntesis: carecía tanto de un programa (siquiera mínimo) como de un conjunto de cuadros con vocación de convertirse en el gobierno de-y-para ese programa.

El neoliberalismo como categoría sociológica, en la Argentina, es de difícil manipulación; quema en las manos. Soy de los que piensan que el neoliberalismo empieza en 1966 con el ajuste de Krieguer Vassena que cierra la impasse desarrollista golpeando los ingenios tucumanos, los ferrocarriles en todo el país y el empleo público. Desde mi punto de vista allí comienza a redactarse la larga lista de sectores agredidos que irá engrosándose en algunos periodos mucho y en otros poco pero que no cesará de crecer hasta el 19 de diciembre de 2001.

En los curentipico de años que transcurren entre 1955 y 2001 se termina de clausurar la única experiencia auténticamente inclusiva y popular de la historia argentina: los 9 años del primer peronismo. Les tomó 46 años que los negros sacáramos las patas de las fuentes.

Lo que vino fue una gigantesca deconstrucción a escala social; una reingeniería conquistada a fuerza de combates. Porque "lo popular" jamás dejó de dar batalla. Fueron 46 años de cruentos enfrentamientos.

Sin embargo entre 1974 y 1983 ocurren dos cosas: primero muere el líder que, bien o mal, garantizaba cierto mínimo de unidad o al menos coordinación en el ya bastante variopinto y fraccionado campo popular; luego, la dictadura masacrará una buena porción de la vanguardia.

De aquellos dos hechos, a partir de 1983 y salvo durante la breve primavera renovadora, emergerá un campo popular fragmentado, disperso, en ocasiones sectario, a menudo desorientado, desconfiado y tullido. Pero también decantado; con el peronismo nuevamente en el poder, la paja empezará a separase del trigo y la divisoria solo reconocerá dos aguas: los que resisten y luchan y los que no. Una vez alguien me dijo que Carlos Saúl redujo el campo popular a nivel átomo y que, por lo tanto, de ahí en mas, solo podían esperarse reagrupamientos. Claramente es una exageración, pero sirve como imagen, porque efectivamente los 90 fueron años de reagrupamiento y pertrechamiento moral. El MTA y la CTA en el plano sindical, los Movimientos de Desocupados y las Multisectoriales en el plano territorial, y la emergencia de la nueva izquierda universitaria sepultando a Franja Morada serán los mascarones de proa de ese proceso.

Hace poco lo escuche a Barone en 6,7-8 planteando que las jornadas del 19 y 20 no fueron "algo bueno" porque representaron la negación de la política cuando el país lo que necesitaba era que la política renaciera de sus cenizas. Creo que se equivoca y, lo que es peor, se equivoca 10 años después. "Que se vayan todos", mas allá de hipérboles y oportunistas que siempre los hay, fue una consigna recontrapolítica porque sintetizaba la demanda de un cierre de etapa histórica: que se fueran todos los participes necesarios de la bancarrota nacional. ¿Quienes lo exigían? Tres generaciones de agredidos.

Sin embargo los agredidos sabían rechazar pero escasamente proponer porque una cosa es resistir y otra gobernar. Y ni bien el chupetecóptero remontó los cielos cargados de humo negro con olor a muerte, se fue formando la hilera de quienes se postulaban para interpretar lo que estaba pasando. De todos los que desfilaron sin dudas Duhalde fue para mi gusto el mas bizarro: él creyó que el pueblo había resistido y se había reagrupado durante mas de 10 años para que viniera un gil de cuarta a meterle plomo a los que ponian el cuero en los piquetes. Y el pueblo nuevamente hizo síntesis (me acuerdo cuando bajo una lluvia torrencial descendimos en la estación Avellaneda con la bandera telefónica y se me pone la piel de gallina).

Bajo esa lluvia los acuerdos eran básicos.

Y bajo esta resolana 2010 los acuerdos continúan siendo básicos; lo substancial es que la resistencia devino fuerza social porque un grupo de cuadros resolvió reunir un conjunto de vetos y transformarlos en un conjunto de proposiciones. Es decir, resolvió hacer madurar aquella síntesis. En ese instante nació el kirchnerismo como bisagra entre dos etapas históricas: la que dejamos atrás fue un largo y penoso aprendizaje acerca del valor de la unidad; éramos mayoría pero interveníamos en el escenario político como una pluralidad de minorías.

Hoy esa síntesis se llama kirchnerismo y mañana tal vez se llame de otro modo y tiene valor porque es la mejor síntesis que fuimos capaces de lograr desde La Tablada (1989) hasta el Puente Pueyrredon (2002); lo que no creo que cambie al menos para toda una etapa, porque se basa en un aprendizaje histórico, es la vocación de una gran mayoría del campo popular de ser interpretados e interpelados como una mayoría social y política. Habrá quienes entren, habrá quienes salgan. Habrá quienes estén de acuerdo y quienes no (que seguro nunca serán los mismos todo el tempo).

Pero dejarnos gobernar por un Cavallo durante 10 años, ese tipo de cosas no nos puede volver a pasar. Por eso el problema no es que haya contradicciones, lo importante es que al final hagamos síntesis.-



3 comentarios:

  1. Ay Benito, yo no sé qué pensará tu amiga, pero a mí este posteo me pareció magistral. Gracias!!

    ResponderEliminar
  2. clarisimo!!!! mas....echale agua.....

    ResponderEliminar
  3. Benito...........una vez más y aunque el tiempo pase.........que buen post!!!!
    soledad.b

    ResponderEliminar