sábado, 22 de mayo de 2010

La lucha contra la pobreza: ¿Estado o Punteros?


Últimamente se instalo en la blogosfera un debate en torno a las modalidades de instrumentación de la AUH, el cual, rápidamente muto en una controversia acerca de las posibles maneras de enmendar la ausencia de estado allí donde se alojan los núcleos mas duros y persistentes de la pobreza estructural.
Y casi tan rápido como se produjo esa mutación, apareció la solución: recomponer la red punteril que el kirchnerismo no diezmo pero si debilito entre 2003 y 2005. ¿El argumento? Como hay pliegues de la pobreza a los que el Estado no llega ni siquiera para inscribir a la AUH, se necesita reactivar las células dormidas del punterismo territorial, para que hagan el trabajo.

1) Los punteros no son un invento peronista, y de hecho el peronismo hace uso intensivo de punteros barriales desde hace no mucho más de dos décadas. Antes, los problemas del compañero los resolvía el sindicato (y los problemas barriales que antes no resolvía el sindicato, luego tampoco pudo resolverlos el puntero: por ejemplo, asfalto, cloacas, salud, educación).
(Por lo tanto la controversia entre defensores y detractores del punterismo no involucra ninguna institución fundamental del peronismo).

2) Entre 2003 y 2005 NK no se abrazo a un nuevo paradigma sociológico: simplemente debilitó el anclaje territorial duhaldista para ganar la elección. Porque las implicancias del punterismo no son apenas de índole instrumental sino también de poder: si la solución la provee el puntero, la orientación electoral del puntero resulta clave. Y el puntero se orienta electoralmente con su instinto de supervivencia: nadie contribuye a desbaratar las condiciones de su propia existencia y reproducción. Así, cuando el Estado cree servirse del puntero, en realidad lo que esta haciendo es servir al puntero.

3) La idea de que al barrio solo entra el puntero es un mito que solo puede sostener quien nunca entro a un barrio. Al barrio entra cualquiera que tenga soluciones, más aun si quien trae la solución es el Estado. La crítica al déficit de instrumentación de la AUH personalmente la suscribo así como adhiero al reclamo de superar ese déficit rápidamente ya que mientras tanto hay pibes que no comen, no se vacunan y no se escolarizan. Pero la solución no es volviendo a las manzaneras sino profundizando este esquema basado en eliminar la intermediación: del Estado directo al vecino.

4) También suscribo la idea de que el gobierno lanzo la AUH sin convencimiento, como si lo importante fuera lanzarla al ruedo más que hacerlo previendo que diera tales y cuales resultados concretos. Pues si lo que estamos pidiendo es que se haga un esfuerzo, que se tense el músculo, pues pidamos mas CICs y delegaciones de la Anses en los colegios, clubes y parroquias con equipos de trabajadores sociales, sociólogos y psicopedagogos que rastrillen las manzanas, las caminen, se hagan conocer por los vecinos, censen sus problemas, hagan seguimiento (La Farolera se referia a esto hace casi 2 años). Es mas, podrían integrar esos equipos muchos ex punteros pero todos a sueldo del Estado porque el Estado no necesita que perdure el problema para justificar su existencia: cuando el problema esta resuelto recicla sus equipos técnicos para otros fines.

5) Los que vivimos en el gba, sabemos quienes no quieren los CICs ni los móviles de la Anses. Si fuera por Alicia habría CICs por todos lados. Por eso el reemplazo de las redes informales por el Estado constituye una pelea que en la mayoría de los casos no se puede librar de manera frontal y que debe sostenerse a lo largo del tiempo. Hay en esto una buena dosis de batalla cultural que no solo involucra a extraños sino también a propios.

6) Los pobres, para superar su condición, más que punteros, necesitan más Estado.-

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