El 14 de mayo de 1999 a eso de las 20.00hs., en el marco de la Asamblea Permanente de Sociales, declarada días antes en respuesta a la advertencia del entonces rector Schuberoff de que el recorte de fondos dispuesto por el ministro Roque Fernandez dejaría sin recursos a la uba a partir de octubre, una asamblea multitudinaria reunida en la intersección de Corrientes y Ángel Gallardo, resolvió disolver el Centro de Estudiantes, por entonces en manos de Franja Morada, y declarar a esa Asamblea como órgano soberano de la representación estudiantil. De allí nos fuimos, algo incrédulos pero exultantes, hacía la recién inaugurada sede Parque Centenario, a darle operatividad a la módica Comuna de Paris que, sin querer, estábamos replicando.
Recién había ingresado a la carrera desde el cbc; recuerdo
que subir las escaleras de Marcelo T sin entrenamiento específico en lucha
libre demandaba una media hora por piso y que en el subsuelo había un bar decorado
con retratos de Evita donde La Cullen
servía guisitos nac&pop y agua de la canilla en coloridos vasos plástico
que no veía desde 7mo grado; esa madrugada, en que mi primera revolución alumbró
a metros de Burguer King para luego
ingresar presurosa, armado de comisiones mediante, en su tediosa fase
burocrática, supe, no se muy bien por qué pero lo supe intensamente, algo que
el paso del tiempo confirmaría: que había elegido el lugar correcto para
empezar a vivir la parte de la vida que se elige.

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