Finalmente, después de varios meses de tensión y tironeos, Bergoglio intervino personalmente en la disputa entre La Carrillo, agrupación que conduce el pj de La Matanza, y el joven cura salesiano Nicolás "Tano" Angelotti por el control territorial del triángulo de Casanova, creando una nueva casa parroquial a su cargo con asiento en la villa San Petesburgo.
Angelotti, quien se inició en la villa 1.11.14 de la mano de "Pepe" Di Paola, donde desarrolló una notable labor que cambió, en pocos años, la fisonomía de ese gigantesco asentamiento en el sur de Capital, resume como pocos el modelo pastoral que proyecta el papado de Francisco.
Y lo hizo mediante un armado territorial típicamente salesiano recolectando recursos financieros aportados tanto por la Sedronar, bajo la gestión del también salesiano y kirchnerista Juan Carlos Molina, cuanto del Pro tal y como fue reconocido el martes pasado por Marcos Peña en su informe al Congreso.
Estos antecedentes predispusieron mal al sector de La Carrillo más cercano al ex intendente Fernando Espinoza desde donde, apenás se concretó el desembarco del Tano en San Petesburgo, se generaron dos reacciones: presiones directas sobre Angelotti invitándolo a limitar y moderar el alcance de su actividad pastoral; y desafectación barrial de militantes del Movimiento Evita con fuerte y antiguo arraigo en Puerta, San Pete y 17M contratados por el municipio para diversas labores sociales y proclives a articular con el cura recién llegado, lo que condujo, en vísperas de las últimas elecciones, a una breve pero intensa crisis entre el ejecutivo municipal y la dirección provincial del Evita alineada con la candidatura de Florencio Randazzo.
La respuesta de Bergoglio no se hizo esperar: legitimó el accionar desobediente de Angelotti ascendiéndolo a cura párroco reorganizando, de paso, el esquema de poder territorial del obispado de San Justo cuyo epicentro históricamente había sido la parroquia San Roque Gonzalez a cargo del Padre Bachi de villa Palito, muy vinculado a Juan Enriquez, también domiciliado en la Palito, principal referente del movimiento villero local y, aunque sin pertenencia orgánica a La Carrillo, a cargo, desde hace seis años, del organismo municipal responsable de la urbanización de las villas matanceras.
De este modo, la crisis política, originada entre 2013 y 2015 en las azoteas del poder, continúa derramándose escalando la temperatura de las disputas territoriales en cada rincón del conurbano.-

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