(Jefazo, retrato íntimo de Evo Morales de Martín Sivak).
Luego de un 2010 sembrado de muertos a destiempo, de velorios impensados y tristezas agobiantes llegó un enero raro, quieto, plomizo, otoñal. Ibamos atravesando este enero de mierda cagados de calor pero con esa escarcha forense metida entre los huesos, helándonos; amuchados, poniendonos merthiolate en el alma, prendiendo fogatas y compartiendo chinos en silencio cuando abrí el mail y encontré un correo en el cual Mercedes me dice, en relación a este viejo post: “me gustaría saber como anduvo todo esto”. Ahí nomás me acordé que tenía un blog.
Como cuando murió Beatriz Viterbo, como siempre que la muerte viene al barrio, el universo avisa que la vida son los asuntos pendientes. Así que, Mercedes, tratemos de ver como sigue todo esto.
1) Podemos discutir que pasaba antes, pero seguramente estaremos de acuerdo que a partir de la crisis del 2001 la política se mudó toda hacia el interior del peronismo configurándose una situación de partido único. Lo que está por fuera, es o parece ser apenas testimonial, decorativo. Para ponerlo en lenguaje civicosocial: la Republica se refugió en el peronismo; era eso o su disolución. Otra rareza argentina: un ‘partido’ termina siendo más sólido que el propio sistema político.
Esta reorganización del sistema político hacia el interior del peronismo arrojó la estructuración en fracciones o alas que cumplen los roles que, en sistemas políticos tradicionalmente sanos (europa, USA, etc), son ejercidos por diversos partidos tanto por los que se alternan en el gobierno como por aquellos más pequeños (incluidos los extremos) que refuerzan coaliciones sumándose o las debilitan abandonándolas.
Es decir, las tradicionales alas o fracciones peronistas ahora, cada una de ellas, cumple virtualmente el rol de un partido y por lo tanto lo que ocurre hacia el interior de cada una de ellas o entre si lejos de constituir problemas peronistas constituyen preocupaciones republicanas; por no decir asuntos de Estado.
Etcetera. (Tema complejo y lleno de matices sobre el que en otra ocasión abundaremos).
2) El punto es que en las primarias de 2003 ganó la fracción que más afinidad tenía con las agendas de quienes protagonizaron la protesta social durante la segunda mitad de los noventa. A esa fracción se le entregó el gobierno; ellos luego se encargaron de forjar su poder y desplegar aspectos importantes de aquellas agendas. De esas pero también de otras mucho menos afines. Ese collage de agendas contradictorias ha sido y es la marca en el orillo del kirchnerismo; ese mezcladito explicó su potencia hasta que empezó también a explicar su principal debilidad. ¿Solo del kirchnerismo? Ni en pedo, porque si el kirchnerismo debe gobernar para la mayoría (los buenos y los no tan buenos, digamos, los progresistas y los conservadores) las otras alas o fracciones peronistas también están obligadas a contener a todos o al menos a la mayoría. En este sentido poco importa si Scioli o Reuteman o quien sea “es” o no de derecha o conservador. Al igual que Néstor y Cristina tienen que ofrecer una agenda capaz de configurar una mayoría política (sin la cual es imposible obtener el respaldo de una mayoría electoral).
3) El kirchnerismo está en crisis. Si Cristina no se presenta en 2011 su núcleo duro dirigente se dispersará irremediablemente; si Cristina se presenta habrá que romperse el alma para que el vacío sucesorio no empiece a traccionar la agenda hacia las posiciones de los tipos que saben que pueden heredar uno de los más extraordinarios ciclos de crecimiento, capitalización y reforma de la historia argentina. Cuando D’Elia dice “debajo de Cristina está todo en discusión” justamente está adelantando la crisis de sucesión política y no porque pretenda cocinar la liebre antes de haberla capturado sino porque urge definir si la protesta social va a continuar en funciones de gobierno o vuelve a disputar la agenda desde las calles, las rutas y las vías reabriéndose las compuertas de la crisis política que el peronismo administró eficazmente a partir de 2002 pero que nunca fue zanjada porque no fueron zanjadas sus causas: 30 años de deterioro social cuyos principales emergentes al cabo de esta primera década son los sin techo y los precarizados. Biolcati dice la verdad cuando afirma que el campo negrea menos de lo que se negrea en los cordones industriales. En cantidad, seguro que es menos. Merito del kirchnerismo: los desocupados indigentes del 2001 se convirtieron en los sin techo y los precarizados del 2010. También es verdad que Perón redistribuyó ingresos generando la infla del ’49 que lo obligó a pergeñar el Congreso de la Productividad que acabó eyectándolo del gobierno. El problema en todo caso es que generar empleos genuinos y alimentar a la gente era un programa compartido por agendas que ahora no comparten el blanqueo laboral, el abaratamiento del costo del dinero y el alfiler estatal pinchando la especulación sojero-inmobiliaria que mantiene dolarizado el suelo urbano. (Si el Estado no concreta, promueve y/o fuerza la descentralización y desconcentracion administrativa y productiva tiene que hacer cosas concretas para que las hormiguitas puedan dormir y criar a sus hijos cerca de los centros y trasladarse con relativa agilidad hacia sus lugares de trabajo. Una de dos).
4) La muerte de Néstor hoy parece haber abierto una etapa que se proyecta hacia el 2015. Así es como dentro de este macrocosmos peronista que nos legó el 2001 cada cual empieza a atender su propio juego incluso antes de resolver 2011: el kirchnerismo profesional con Aníbal a la cabeza teje su propia continuidad actual y futura participando de los armados sucesorios; el kirchnerismo orguero comienza a ensayar frente al espejo caras feas y manda a comprar bengalas y pecheras. El sindicalismo combativo como siempre se prepara en silencio para dominar la escena desde las paritarias. Finalmente las fracciones no kirchneristas impostan moderación ("ponen cara de Piñera"), y esperan su turno como buenos aspirantes a herederos naturales. El antikirchnerismo por su parte, no parece contar con otro recurso que intentar mover los tractores de un chacareraje que teme otra vez girar en descubierto. Todo esto mientras las contradicciones del modelo (incluso las que detona su propio éxito) requieren mucho de un poder del que cada uno tiene solamente un cachito. De aqui a 2015 habrá que saber juntar cachitos para definir la agenda que viene independientemente de quien pinte liderarla.
De aqui al 2015 nos esperan tormentas perfectas (ya tuvimos un par), pero tambien en ese caso si hay pelea y unidad, del otro lado estará el sol.-
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