viernes, 27 de agosto de 2010

To be / Ituza 2011 / apuntes electorales (4)


Hoy Ramble publica este análisis en el cual Julio Burdman pone el foco en la creciente gravitación del voto y la política locales en la conformación de las grandes mayorias nacionales, a contrapelo de la natural inclinación que tiene el análisis político a pensar la tracción desde arriba hacia abajo.
Hace poco charlábamos con La Farolera acerca de la inteligente estrategia de las 62 Organizaciones en Capital basada en la reconquista del voto peronista -entre otras cosas- abriendo más de veinte locales con los cuales instalarse en el cotidiano de los vecinos crónicamente desagregados.
Mientras el vértice del poder político nacional absorve crecientes contradicciones que reabren una crisis de poder nunca del todo resuelta desde 2001/2, la presencia física de las organizaciones en el territorio es -y lo sera cada vez mas- una ventaja decisiva. Algo de eso hablábamos acá hace unos dias.

Aquí algunos parrafos del análisis de Burdman.

"(...) Está demostrado que, por varias razones, en los últimos quince años nuestra política electoral se desnacionalizó. Los triunfos nacionales son sumatorias de triunfos locales.
Las encuestas y los resultados electorales muestran que los votantes sienten más aprecio por los dirigentes provinciales y municipales que por los nacionales. Los peronistas aprendieron a leer la política de acuerdo a esta nueva matriz y, cuando hacen análisis electoral, trabajan con el mapa en la mano, porque creen que el voto tracciona desde abajo hacia arriba. Los radicales, en cambio, no. Ellos siguen creyendo en la nacionalización electoral, en el arrastre desde arriba hacia abajo.
(...)
En la Capital está pasando algo parecido. La creación de las comunas ofrece a los partidos tradicionales la oportunidad de renacer electoralmente, a partir de la política vecinal. Los diversos peronismos se dan cuenta de ello, aunque todavía no tengan candidato. Pero los radicales recibirán la reforma con sus comités cerrados y están convencidos de la inutilidad de bajar al terreno y la gestión local. Niegan la importancia de las comunas y apuestan a la Jefatura de Gobierno con pre-candidatos parlamentarios como Gil Lavedra o Giudici.
Más seria aún es la subestimación de la elección provincial bonaerense de 2011. Los radicales no ignoran que carecen de candidato potente, y dicen estar preocupados por ello. Pero en el fondo, confían en el efecto nacionalización que podría liderar una boleta de Alfonsín.
Los radicales, en resumidas cuentas, se resisten a leer la política en términos territoriales. Continúan aferrados a la ilusión de que una gran coriente de opinión nacional, como en 1983 o 1999, ordenará la política hacia abajo, sin depender de los Armendariz o Fernández Meijide del mañana. Sin embargo, en la política argentina actual el factor local es determinante, por razones profundas, y el efecto nacionalización no alcanza para formar una mayoría. (...)". Leer completo aquí.

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