viernes, 20 de agosto de 2010

El viejo AUTE




No se si me estará haciendo mal esto de vivir de rentas (!), o sera que a mi cerebro trotskysta le entró sorpresivamente una pequeña molécula de oxigeno y se trastocó... pero... la siguiente idea de Rollo/Yeyati me parece genial. Incluso se me ocurren toda una serie de implicancias sociológicas que se podrían derivar de un cambio así. Fijensé, a ver si es que me volví loco o qué.

(Créditos a Abel).
"(...) Nos referimos a que Eduardo Levy se pronuncia en favor de una Asignación Universal para la Tercera Edad (AUTE) reemplazando gradualmente al sistema actual, supuestamente contributivo. Estamos de acuerdo, y en repetidas oportunidades (la más reciente, aquí) nos hemos manifestado a favor de la eliminación de la ficción llamada aporte. Lo llamo ficción porque hay personas que cobran 1000 pesos cuyo historial de aportes les daría para cobrar cero; y personas que cobran 1500 cuyo aporte les daría para cobrar 5000. Es decir: hay una curva que relaciona aportes con jubilaciones, pero es tan chatita que en realidad hay mucho más de impuesto que de aporte.
No digo que me parezca mal, digo que prefiero la honestidad: las contribuciones de la seguridad social tienen mucho más de impuesto que de contribución. La diferencia entre lo que deberías cobrar con tu aporte y lo que en realidad cobrás (que puede ser positiva o negativa) define si en términos netos sos un ganador o un perdedor del sistema. ¿No sería más fácil llamar al aporte “impuesto al trabajo” e independizarlo del monto que se percibe por jubilaciones?. Para que el sistema no sea más injusto que ahora, podría reducirse un poco ese impuesto –que es, después de todo, un impuesto al trabajo en blanco– y cobrar un poco más de algún otro, por ejemplo a la renta financiera. El dinero alcanzaría para que todos tuviéramos un cierto nivel tolerable de jubilación vía la AUTE. Discutiríamos mucho menos sobre estas fábulas llamadas “82% móvil”; el trámite de jubilación sería sencillísimo, reducido a mostrar que tenés más de X años; moriría la engorrosa industria del juicio previsional; no existirían las irritantes moratorias jubilatorias; las María América González de este mundo tendrían menos espacio televisivo; y la cobertura no sería de noventitanto (muy meritorio) sino de 100%, salvo que perdieras el DNI.

Desde luego, debería haber una transición razonable para no herir derechos adquiridos, etcétera. Pero como sistema se me figura más justo y, ah, tanto más práctico."

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