Trece años después de la mudanza desde Almagro a Ituzaingó, en aquel pegajoso noviembre de 2008, y a nueve de la impensada irrupción en Luzuriaga, en marzo de 2012, la fría tarde del lunes 28 de junio último, con la firma de la escritura traslativa de dominio del cantón de Latzina, iniciamos con Homero, ya viejo y achacoso, el repliegue y un nuevo, emocionante y paulatino desplazamiento, desde ese nudo imaginario del segundo cordón del conurbano llamado Ituriaga, hacia algún lugar del extenso, disperso y heterogéneo espinal. ¡Good bye Ituriaga!
Así se levantó aquel telón:
Ituriaga se ubica, un poco se despliega, míticamente, en el segundo cordón del conurbano bonaerense: un anillo periurbano que rodea los suburbios capitalinos conocidos como primer cordón. Si las caracteristicas sociodemográficas y urbanísticas del primero son un reflejo más o menos deforme de la capital, y las del tercero apenas distinguibles del interior bonaerense, por su parte, el segundo cordón, compuesto por 16 partidos con fuertes identidades propias, no se parece demasiado a ninguno de los dos espacios entre los que se encuentra alojado. Heterogéneo, fragmentado y desigual, áspero y en ocasiones salvaje, aquí tienen su residencia más de 10 millones de habitantes y están en condiciones de votar más de 7 millones de electores.Si el primer cordón se pobló a partir de las corrientes migratorias convocadas durante las décadas del 20, 30 y 40 a incorporarse a la incipiente Industrialización Sustitutiva, el segundo se fué poblando al calor del ajuste económico y social, el achicamiento del estado y finalmente el cierre de establecimientos industriales que tuvieron en 1966, 1976 y 1989 sus años emblemáticos. Si en el primero predominan las viejas barriadas obreras urbanizadas alrededor de fábricas pioneras, en el segundo predominan las no tan viejas barriadas formadas a partir de las tierras que tomaban y toman quienes no podían ni pueden pagar ni lote ni vivienda. Uno refleja un viejo sueño que supo hacerse realidad; el otro, una pesadilla colectiva de la que poco a poco intentamos despertar. Bienvenidos a este nudo imaginario del segundo cordón que hemos dado en llamar Ituriaga; en este paraje invisible y fascinante vivimos, trabajamos, estudiamos, militamos ...y cada tanto escribimos.

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