miércoles, 21 de febrero de 2018

21F: ¿Defensa o Ataque?



El profesor Juan Carlos Marín, en su ya clásico "Caderno 8" (La noción de polaridad en los procesos de formación y realización de poder), sugería, frente a un hecho políticamente significativo, guiar el análisis preguntándonos acerca de dos pares de atributos: ofensivo/defensivo; y estratégico/táctico.

En el posteo anterior ("Chocobar: nada de eso fue un error") dijimos que el gobierno de Macri, en diciembre, en la plaza del Congreso, comenzó a desplegar la defensa estratégica del régimen fundado el 23 de noviembre de 2015 por el partido del balotaje, al servicio del programa económico y el proyecto político de las elites (100 familias) y que, en apenas dos años, agotado, comenzó a derrumbarse agrediendo a su base electoral y persiguiendo y reprimiendo a los opositores. 


Hoy, en una 9 de Julio desbordada, bendecida por la silueta ferrosa de Evita, se inició la ofensiva estratégica del campo popular a cargo de su vector más dinámico: el movimiento obrero organizado con Moyano (Camioneros), Schmidt (Dragado), Clemente (Marítimos), Piumato (Judiciales), Plaini (Canillitas), Baradel (Suteba), Catalano (ATE), Palazzo (Bancarios), Marín (Telefónicos) y Arreceygor (Televisión) a la cabeza; y el cetepista movimiento de trabajadores desocupados y de la economía popular encabezado por Grabois (MTE), Menendez (Barrios de Pié), Alderete (CCC) y Pérsico (Evita). 


Quienes hoy estuvieron arriba y debajo del palco movilizando a sus organizaciones, agrupaciones, fracciones y tendencias dieron el puntapié al proceso de reagrupamiento de cuadros políticos, sociales y sindicales que intentará poner en marcha una estrategia de poder real, de aquí a 2019. La dirigencia partidaria, mayoritariamente peronista, tendrá, de acá en más, el desafío de darle, a su vez, a este proceso, traducción electoral. 


En muchos barrios, intendencias, agrupaciones, gremios, asambleas de base, durante estás últimas semanas, se debatió si había que marchar o no "detrás de Moyano". Las presencias que hoy acompañaron el impresionante despliegue de las grandes organizaciones convocantes, dieron cuenta del modo dispar en que esos debates fueron madurando. (Debates que, a partir de hoy, lejos de concluir, crecerán). 


Quienes estuvieron y/o recuerdan la marcha federal del '94 impulsada por la CTA (De Gennaro) y el MTA (Moyano&Palacios), recién constituídos, junto a la CCC (Perro Santillán) y el Frente Grande (Chacho Alvarez) para romper la impasse iniciada en la convertibilidad menemista, saben que los procesos de reagrupamiento, una vez que se inician, tienden a ampliarse y multiplicarse. 


Hoy un grupo de dirigentes decidió salir del encierro defensivista y pasar al ataque abriendo un camino de reagrupamiento, convergencia y lucha, heterogeneo y unitario, para barrer a las elites del gobierno en 2019. La famosa unidad de los que luchan. Porque como decía el cartel de un grupo de maestras del Suteba: Unidos somos invencibles.




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