jueves, 30 de abril de 2020

¿Qué onda AMLO?


Al largo ciclo neoliberal argentino lo inauguró Videla en 1976 y, luego de la breve impasse desarrollista que significó Bernardo Grinspun al frente de la primera gestión económica alfonsinista, lo clausuraron Néstor y Cristina en 2005. En enero de 2002 la asunción de Duhalde como presidente interino inicia la transición que tuvo dos momentos: el primero se prolongará hasta el 25 de mayo de 2003 cuándo asume el gobierno la alianza duhaldo-kirchnerista; el segundo, con parlamento y gabinete controlados por Duhalde, durará hasta el 25 de octubre de 2005 cuándo Cristina Fernández, montada sobre una aplanadora electoral ensamblada por Alberto Balestrini, barrió a Chiche Duhalde en la puja por la senaduría bonaerense.

[Aquella memorable batalla electoral fue la soldadura que unió un liderazgo a un territorio: el de Cristina y el Conurbano. Quince años después, no solo esa costura luce intacta sino que hace posible un verdadero milagro: que a mas de cuarenta días de mantener los Sans-Culottes encerrados en los conurbanos y aguantando con diez lucas y un par de bolsones de comida berreta, el aislamiento social, y quizás hasta el propio Alberto Fernández, no hayan volado por el aire].

En resumen: entre el kirchnerismo explícito y el neoliberalismo recalcitrante hubo una zona de transición llamada duhaldismo durante la cual los principales grupos sociales y sus fracciones constitutivas convergieron y disputaron hasta fijar un sistema de alianzas y una correlación de fuerzas que organizó el dispositivo Sociedad-Mercado-Estado, por los siguientes diez años. 

¿A que viene todo esto? Mi amiga y vecina Soledad B., en un audio y entre vostezos, me pregunta: “¿Qué onda AMLO?” [Andres Manuel Lopez Obrador, presidente de México]. Mi respuesta fue sugerirle que lo analice emparentándolo con Duhalde, no con Kirchner. El duhaldismo real (enero de 2002, mayo de 2003) fue una alianza táctica entre las fracciones hegemónicas del peronismo y el radicalismo bonaerenses + el frepasismo residual (pequeñas burguesías metropolitanas) emprendida para buscar una salida al menemismo y su programa dolarizador. La salida terminó destrabándose por izquierda en 2005 cuándo la variante kirchnerista doblegó al duhaldismo, subordinándolo. Pero si la lucha política hubiera tenido otro desarrollo y otro resultado, el duhaldismo podría haber sido solo una impasse entre dos etapas neoliberales. El triunfo de AMLO en 2018 representa el inicio, por ahora, de una impasse en el ciclo neoliberal mexicano. ¿Será solo eso o la bisagra entre dos ciclos políticos contrapuestos? ¿Volverán el PRI o el PAN como el kirchnerismo retornó luego de la impasse macrista? En México no hay reelección así que el significado histórico y estratégico del frente Morena podrá verificarse el 1 de diciembre de 2024. Como sugieren las palabras de Peter Rosset aquí abajo, la confrontación entre AMLO y las fracciones más dinámicas del indigenismo sureño demuestran que el kirchnerismo mexicano, todavía no empezó.-



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