sábado, 18 de septiembre de 2010

En casa de herrero


El post anterior despertó cierto malestar en algunos buenos amigos a quienes he resuelto dirigir estos breves  comentarios (que, espero, sean los últimos sobre este tema ya que mi posición ha quedado claramente fijada).

Entre las corrientes que, por derecha e izquierda, levantan el Cristina = Macri y aquellas que descartan la más elemental crítica a la política universitaria del Gobierno Nacional, ahí en el medio, existe un extenso territorio que debe ser explorado por la militancia que pretenda reálmente hacer política y no simplemente sacarse los problemas de encima construyendo fantasmas que no existen.

Así como en 2008 el sujeto CAMPO y su pretensión destituyente no podrían haber existido sin la ayuda de las propias torpezas y el reduccionismo oficialista, hoy (naturalmente en otra escala de problema), el sujeto UNIVERSITARIO anti K solo tiene chances de constituirse si se repite aquel camino.

El vandorismo hace rato que fue incorporado en la caja de herramientas de muchas corrientes universitarias (de izquierda o no) que luego de la intransigencia pública se encierran a negociar cargos, nombramientos, becas, titularizaciones, etc.
Sin embargo la mayoría de la comunidad universitaria anhela que se resuelva una larga lista de viejos y nuevos problemas concretos y asume, en funcion de ello, posiciones políticas y gremiales variopintas.
Esa mayoría espera, en principio, que se la escuche, se la atienda y se la contenga. Cuando, por el contrario, la respuesta que recibe es la descalificación, el maltrato y el estigma, el resultado es su radicalización indiferenciada.

Quién conduce puede no ser capaz de resolver un problema político; lo inaceptable es que constribuya a agravarlo por pereza o negligencia.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario